PARTO RESPETADO EN CABUEÑES

La llegada de Alejandra estaba programada para la semana del 12 de Noviembre pero algo nos decía desde el principio que iba a adelantarse, de hecho dos semanas antes habíamos estado en urgencia con contracciones y sus hermanas se habían adelantado también, eso sí no pensamos que tanto.

 

La semanas anteriores al parto me había estado encontrando fatal: falta de energía, dolor de riñones...pero justo unos días antes me encontraba estupendamente con mucha fuerza y ánimo y se me ocurrió comentar que mi cuerpo empezaba a prepararse para parir, lo que no me imaginaba es que tan solo tres días después de ese comentario tendría a mi pequeña en brazos.

La mañana del jueves di un paseo enorme con una amiga, los días anteriores hubiera sido impensable porque estaba agotada- María José, lo recordaré con mucho cariño y me acordaré toda la vida, sobre todo por las cosas imprescindibles que compramos en el Tiger ;) -. Esa noche me desperté con un dolor de cabeza tremendo y las manos muy hinchadas, decidimos ir al médico a la mañana siguiente por si era preclansia pero el médico me dijo que no me preocupara porque la tensión estaba muy baja.

Me entró un agobio tremendo porque aunque aún quedaban cinco semanas no tenía bata para el hospital ni un traje para que la niña estrenara al salir así que fui a comprarlo- cada vez creo más que la mente y el cuerpo es sabio y ya sabían que el parto era inminente-. Quedé con una amiga-Vane, si me descuido doy a luz contigo-  que me comentó que me veía los pies muy hinchados pero se me había quitado el dolor de cabeza y me encontraba genial.

Esa madrugada a las dos me levanté al baño y vi que estaba empapada, como nunca había roto aguas no lo tenía muy claro pero al ver la cama enseguida me di cuenta de lo que pasaba, desperté a Alex y como María, la matrona con la que fui a danza del vientre en el embarazo nos había dicho que si las aguas eran limpias no hacía falta correr al hospital decidimos esperar,pero ya no pudimos dormir. Empezamos a pensar como organizarnos con las otras niñas y aunque solo estaba de 35 semanas no nos asustamos y estuvimos muy tranquilos. Empezamos a preparar la bolsa- había pedido una preciosa por internet que no había llegado- y Alex puso el cronómetro, aunque aún no había contracciones. Me duché y seguí perdiendo aguas, la verdad es que la rotura de bolsa es impresionante, ¡¡cada vez que me movía era como un grifo!!
Tras unas horas me acordé que no me habían llegado los resultados del estreptococo y que María nos había contado que si era positivo había que ir antes al hospital para que te pusieran antibiótico así que decidimos ir. Despertamos a Alba para avisarla (¡vaya horas también para nacer! fue su respuesta entre sueños- ) y nos fuimos. 

Decidimos pasar por el bar que tenemos a dejar todo preparado porque al día siguiente había fiesta y coger un helado- en los otros partos también me he comido un helado antes de ir al hospital, da mucha energía y en caso de cesarea se digiere bien y rápido-. Por cierto el helado era de La Ibense, los helados más ricos del mundo mundial.

 

Llegamos a Cabueñes con contracciones muy suaves y espaciadas. Estaba de guardia la ginecóloga que nos había atendido en el legrado y en la segunda pérdida que tuvimos, una chica joven muy agradable, me dijo que la bolsa estaba "destrozada" pero el cuello estaba sin borrar y no había dilatación, que me lo inducirían en 24 horas, y pensé que lo mismo me habían dicho con Adriana y que no llegué a la inducción...y también nos dio una mala noticia: al ser de 35 semanas, por protocolo e independientemente de su peso me la ingresarían al nacer en neonatos, en ese momento me agobié un poco pero decidí concentrarme en el parto, en traer a mi niña al mundo y no pensar en eso todavía.

Ingresamos en la habitación y vino a vernos una ginecóloga nueva porque la otra había acabado el turno, también joven y muy agradable, Sofía. Me mandaron a monitores, para ello me acompañó una matrona bastante desagradable que ni se presentó ni me habló por el camino, a pesar de que le pregunté varias cosas, me respondió de mala manera y esquiva, empezaba a arrepentirme de estar en Cabueñes...

En monitores me dijeron que no había dinámica de parto y me mandaron a la habitación.

Recuerdo que estábamos de buen humor, hacíamos bromas, yo la verdad es que me encontraba tan bien que no me hacía a la idea de que iba a parir.

Al rato vino la gine, me dijo que iba a ponerme un gel para borrar el útero, le pregunté que cuánto tardaba en hacer efecto y me dijo que unos minutos...¡¡y tanto!!: al salir por la puerta me empezaron unas contracciones que dolían muchísimo, decidimos pasear por el pasillo, la verdad es que esto me salvo la vida porque me entretenía y no pensaba tanto en el dolor. En varias ocasiones me puse a cuatro patas en la cama porque esto me ayudaba mucho con el dolor. Tras una hora aproximadamente el dolor cesó...y volví a encontrarme mejor.

Volvieron a llevarme a monitores, la matrona había cambiado y era más agradable, así que me atreví a decirle lo de mi plan de parto, me dijo que avisara a las enfermeras y lo metieran en mi historial. Pensé que no iban a hacerle mucho caso pero estábamos muy equivocados- menos mal-. En monitores me dijeron que iba la cosa muy bien pero aún lento, había dilatado 1 cm y el cuello estaba borrado.

Empezaron las contracciones más dolorosas y rítmicas, paseamos otra vez y volvieron a llevarme a monitores y allí conocí a la mejor matrona que hubiera podido desear: me llamo Sarita me dijo, he leido tu plan de parto y voy a tratar de respetarlo al 100%, te felicito porque está muy bien, estás muy informada y el lenguaje es muy respetuoso.

Me quedé maravillada y pensando que no podía ser, ¡una matrona en Cabueñes diciéndome que va a respetar mi plan de parto!. Me preguntó como lo había hecho, porqué y si podía quedarse con una copia. 

Volví a la habitación maravillada y con mucha fuerza y aunque me dijo que estaba de 2 cm y me quedaba aún mucho para parir yo supe que en nada iba a parir y así fue.

Llegué a la habitación y empezó el dolor fuerte y las ganas de empujar, otra vez cuatro patas encima de la cama. Ya no podía aguantar más y le pedí a Alex que llamara, me llevaron deprisa a dilatación y allí se quedaron sorprendidas, había pasado a 9 cm en diez minutos. Me trataron con un cariño tremendo, Sarita me hablaba con un tono suave y dándome ánimos todo el rato, me sonreía, empática total. En un momento dado me dijo que no empujara que estaba aún de 9, recuerdo sus palabras: la puerta aún no está abierta del todo, Ana, espera un poquito pero yo notaba que no podía dejar de empujar así que la  cogí del brazo y le dije: estoy de diez fijo y así era, me dijo que al ser prematura no podía atenderme ella pero la ginecóloga no acaba de llegar y yo no podía más así que me pasaron a paritorio y empezo a atenderme ella. Miré el reloj del paritorio, las 00:45 h.

 

Recuerdo ver a Alex de verde, oirle de lejos darme ánimos y pensar que no podía ser que ya fuéramos a ver a nuestra niña. Empecé a empujar y recuerdo pensar que debían estar confundidos porque no me dolía mucho y seguramente no fuera a parir, me decían que se veía la cabeza y Sarita me animó a tocar la cabeza- como ponía nuestro plan de parto-. Sentí el resquemor propio del "círculo de fuego" y supe que Alejandra ya iba a salir, empujé muy fuerte y De pronto, y con muy poco dolor, Sarita me mandó toser y de pronto ya tuve a mi niña encima. Miré a Alex y me pareció el hombre más guapo del mundo, los ojos le brillaban muchísimo y sonreía, yo no podía dejar de decir: no lo puedo creer, no lo puedo creer, ya está aquí. ¡Me pareció tan bonita y estaba tan calentina!, todos sonreían y yo me vi embargada en una felicidad absoluta. 

Ni un desgarro ni un solo punto.

Como ponía nuestro plan de parto, dejaron que el cordón dejara de latir y permitieron a Alex cortarlo. Me dijeron que por protocolo de neonatos ingresarían a la niña pero que me permitirían tenerla dos horas conmigo. También dejaron acudir a Alex todo el tiempo mientras la pesaban y le hacían el test de Apgar.

 

Las dos horas que estuvimos con la niña fueron de lo más agradable, aprovechamos para llamar a la familia y dar la noticia y también hablamos con la matrona que volvió a ser encantadora, nos felicitó de nuevo por el plan de parto y nos dijo que gracias a personas como nosotros las cosas empezaban a cambiar, nos sentimos muy orgullosos!. Acabamos hablando de educación, de Montessori y Waldorf mientras nuestra chiquitina se agarraba con fuerza y comí por primera vez. Hablamos de nuestras otras hijas y cuando le dijimos a Sarita que nos llevábamos el gorro de quirófano para que Adriana jugara a médicos nos trajo dos de regalo. No pudimos tener una matrona mejor.

A las dos horas llegó la enfermera de neonatos a llevarse a Alejandra, nos dijo que dabía que teníamos un plan de parto pero que en neonatos no se podía cumplir...pero esa es otra historia bastante más triste que dejamos para otra entrada.

Tengo que decir que a pesar de no tener desgarro me dolía mucho la zona del coxis, lo consulté con la matrona que me dijo que fuera a un fisio especializado. Fui a los quince días de dar a luz y me dijo que tenía la pelvis desplazada y eso me provocaba el dolor. Me dio una sesión con la que mejoré mucho y estoy pendiente de otra. Os cuento esto para que si sentía dolor en esa zona no lo dejéis pasar y vayais cuanto antes a un fisio especializado porque puede llegar a ser muy doloroso.

Os dejamos también unos enlaces que a nosotros nos fueron útiles para hacer nuestro plan de parto: Plan de parto del Ministerio de SanidadPrepara tu plan de parto, Mi plan de parto, Matrona onlineEl parto es nuestro.

Nosotros entregamos nuestro plan de parto a la llegada al hospital para que lo incluyeran en mi historia pero os recomendamos que lo metáis por registro unas semanas antes- a nosotros no nos dio tiempo-, y que aún así llevéis una copia el día del parto.

También nos gustaría dar las gracias a María de Mimamematrona y a Cristina de Casa de la luz. Maternidad Consciente.